Cómo se fabrican mexicanos
Ser mexicano cuesta cuatro mil dólares y el papel es auténtico. No son actas falsificadas en la calle: son actas capturadas directamente en la plataforma oficial del Registro Civil, con folio y CURP certificada. Hay funcionarios del Registro Civil procesados en dos estados y un candado de auditoría que se eliminó por acuerdo en 2021.
Solo en 2024, 925 mil eventos de personas en situación migratoria irregular entraron a México. Cinco veces más que en 2019.
Con eso se crearon actas de nacimiento legales, capturadas dentro del sistema oficial. Y en 2021 se eliminó del registro nacional el único dato que permitía saber cuándo se había creado una identidad.
Ya no necesitas ir a Santo Domingo. Pagas cuatro mil dólares y listo.
Iraquíes, haitianos, chinos y hasta senegaleses terminan en Estados Unidos. Con pasaporte mexicano, su tasa de rechazo de visa cae 49.5 puntos.
Y una vez que eres mexicano en el papel, se abre todo: banca, empresas, visas y la afiliación a cualquier partido, que solo exige ser mexicano. Nadie ha publicado quién coteja ese documento.
Nota de método. Cada frase de arriba está verificada en el capítulo 06·I, donde se publican las seis afirmaciones originales de esta denuncia con su nivel de prueba, incluidas las dos que requirieron corrección antes de publicarse. Esta investigación no afirma que exista instrucción partidista ni migración organizada con fines electorales: esa hipótesis está marcada como no documentada en la matriz del capítulo 14·B.
Cinco pistas narradas con lo verificado de esta investigación: la denuncia en cinco frases, el hallazgo, el delta de visa, la curva de naturalización y la veta electoral. Toca cualquiera para escucharla.
Narración generada con voz sintética a partir del texto verificado de esta investigación. No sustituye a los capítulos: cada cifra citada tiene su fuente en la página correspondiente.
Fuente: serie oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Secretaría de Gobernación. Son cartas expedidas, no casos irregulares. Ver la curva completa →
En México se puede comprar un acta de nacimiento mexicana siendo extranjero. No una falsificada: una de verdad, registrada dentro del sistema oficial. El precio documentado va de 1,500 a 4,390 dólares.
Funciona porque alguien de adentro la captura. En Chiapas y en Oaxaca los procesados eran empleados del área de Sistemas del propio Registro Civil. En Oaxaca, uno de ellos además borraba periódicamente las bitácoras para que no quedara rastro digital.
Con esa acta se saca la CURP. Con la CURP, el pasaporte. Con el pasaporte, todo lo demás.
Hasta 2021 existía una forma de detectarlo. La constancia de CURP mostraba cuándo se creó la identidad, no cuándo nació la persona. Un adulto de 38 años con identidad de catorce meses saltaba a la vista. En octubre de 2021 ese dato se eliminó por acuerdo publicado en el Diario Oficial. La justificación fue que no tenía un uso específico.
Al mismo tiempo, la presión creció. El flujo migratorio irregular en México pasó de 183 mil eventos en 2019 a 925 mil en 2024, cinco veces más, según el CONAPO.
Se quitó el candado justo cuando más gente necesitaba abrir la puerta.
El 30 de octubre de 2025, el Tesoro de Estados Unidos sancionó a una red de tráfico de personas con base en Cancún y publicó el pasaporte y la CURP mexicanos de su líder, nacido en Nueva Delhi. Ese número es la prueba pública de que el sistema entrega producto.
Un dato incómodo y necesario: según lo expuesto ante el Consejo Nacional de Funcionarios del Registro Civil, esta venta opera desde 2013. No es de un gobierno. Es de un sistema que nadie cerró, y que se volvió más difícil de auditar en 2021.
Hasta aquí explicamos cómo se fabrica una identidad. Falta lo importante: para qué la quieren, y quién la vende.
Empecemos por lo segundo, porque es lo que casi nunca se dice.
Esto no es un trámite mal hecho. Es crimen organizado.
No lo digo yo. Lo dijo el fiscal general de Chiapas el 19 de enero de 2026, cuando informó que los funcionarios del Registro Civil señalados tenían vínculos con organizaciones criminales que trasladan migrantes de la frontera sur a la norte. Y lo dijo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el 30 de octubre de 2025, cuando sancionó a una red de tráfico de personas con base en Cancún y publicó el pasaporte mexicano de su líder.
La ecuación es sencilla. Fraude documental más tráfico de personas es igual a delincuencia organizada. No es una interpretación: es lo que dicen los estatutos de los dos países. En México, asociación delictuosa y acceso ilícito a sistemas informáticos. En Estados Unidos, tráfico de personas como delito precedente de lavado.
Ahora lo primero. Qué compra exactamente quien paga cuatro mil dólares.
Uno. Compra moverse. Un pasaporte mexicano abre más de ciento cincuenta países sin visa. Para una red que traslada personas, ese documento no es un souvenir: es la herramienta de trabajo. Y para quien ya está en México sin papeles, es el fin del riesgo de deportación.
Dos. Compra operar. Con identidad mexicana se abren cuentas, se constituyen empresas, se firman contratos, se reciben transferencias. En la sanción de Cancún quedaron bloqueadas dieciséis empresas junto con las personas. Ese es el punto. La identidad no se compra para tenerla enmarcada. Se compra para construir estructura encima.
Tres. Compra desaparecer. Una identidad nueva no tiene antecedentes penales, ni alertas migratorias, ni historial. Es un expediente en blanco emitido por un Estado. Para alguien buscado, eso vale más que cualquier documento falso, porque ningún control lo detecta.
Cuatro. Compra existir. Y aquí está el fondo de todo. Quien compra una carta de naturalización se vuelve mexicano naturalizado, una categoría que el Estado sí puede contar. Pero quien compra un acta de nacimiento no se vuelve naturalizado. Se vuelve mexicano por nacimiento, con derechos plenos, indistinguible de cualquiera. Es la única forma de identidad que el sistema no puede rastrear después.
El crimen organizado aprendió a lavar dinero hace cuarenta años. Esto es distinto: aquí lavan personas.
Y hay que decir la otra mitad, porque sin ella esto sería propaganda.
No todos los que compran son criminales. Muchos son migrantes desesperados que llevan meses varados y a quienes alguien les ofreció una salida a cuatro mil dólares. En dos de las cuatro causas federales, los datos usados pertenecían a mexicanos reales: también hay víctimas de robo de identidad que ni se enteraron.
Pero el comprador no define al vendedor. Del otro lado del mostrador siempre hay lo mismo: alguien con acceso al sistema oficial, un precio en dólares y una red que lleva trece años operando. Esa es la parte que importa.
Por eso este trabajo no persigue a quien pagó. Persigue a quien cobró, a quien le dio la contraseña, y a quien quitó el candado que lo hacía visible.
Y a diferencia del dinero, una vez emitida no se puede rastrear.
Si solo vas a leer una pantalla, lee esta. Son las ocho cosas que esta investigación establece, en orden, y el documento que sostiene cada una.
No son actas falsificadas. Son registros capturados dentro de la plataforma oficial del Registro Civil, con folio y CURP certificada. El precio documentado va de 1,500 a 4,390 dólares.
Fiscalía General del Estado de Chiapas · causas federales de Quintana Roo · testimonios de TapachulaTres funcionarios del área de Sistemas del Registro Civil de Tzimol, Chiapas, denunciados el 12 de enero de 2026. Dos exfuncionarios de Oaxaca vinculados a proceso, uno de ellos por borrar periódicamente las bitácoras del sistema.
FGE Chiapas, 19-ene-2026 · Consejería Jurídica de Oaxaca, feb-2026El acuerdo publicado el 18 de octubre de 2021 quitó la fecha de inscripción de la constancia de CURP. Ese era el único campo visible que revelaba cuándo se creó una identidad. Sin él, un acta fabricada es indistinguible de una legítima.
Diario Oficial de la Federación, 18/10/2021, código 5632965Cuatro causas en Quintana Roo entre agosto de 2025 y mayo de 2026, tres con sentencia. En dos de ellas, los datos usados pertenecían a personas mexicanas reales.
FGR · DPE/3274/2025, DPE/3309/2025, DPE/4196/2025, DPE/2257/2026El fiscal de Chiapas informó vínculos de los funcionarios señalados con organizaciones que trasladan migrantes de la frontera sur a la norte. El Tesoro de Estados Unidos sancionó a una red de tráfico de personas con base en Cancún y publicó el pasaporte mexicano de su líder.
FGE Chiapas, 19-ene-2026 · OFAC, lista SDN, 30-oct-2025Una persona cubana enfrenta 70.86% de rechazo de visa. Con pasaporte mexicano, 21.36%. La diferencia es de 49.5 puntos. Y el pasaporte mexicano abre además la Tarjeta de Cruce Fronterizo y la visa TN del T-MEC, a las que ninguna otra nacionalidad tiene acceso.
Departamento de Estado de EE.UU., tasas ajustadas de rechazo, año fiscal 2025La red opera desde 2013, según el propio Registro Civil. El promedio anual de cartas de naturalización pasó de 3,126 antes de 2020 a 5,710 en el bienio 2023-2024. El máximo de toda la serie ocurre en 2024, el último año del sexenio 2018-2024.
CONAFREC, oct-2025 · serie oficial de la SRE, 2013-2024Cerca de 39,900 bajas por irregularidades en el proceso 2023-2024. Al justificarlas, el Instituto invocó un antecedente propio de inscripción masiva originado en Chiapas. Ese desglose nunca se ha publicado por país, entidad de referencia ni causal.
INE, informe del proceso electoral 2023-2024Ocho conclusiones. Ocho documentos. Ninguna opinión.
Lo que sigue en estas páginas es el desarrollo de cada una, con sus cifras, sus mapas y sus fuentes. Y al final, la denuncia completa con sus vías legales.
Cómo se fabrica una identidad mexicana desde dentro del sistema, qué candado se borró en 2021, y qué estatutos de Estados Unidos alcanzan este expediente hoy.
Casi toda la conversación pública sobre documentos falsos busca falsificaciones. Aquí no hay ninguna que buscar.
El acta es auténtica: la capturó el Registro Civil en su propia plataforma. La CURP es auténtica: se generó de esa acta y quedó certificada. El pasaporte es auténtico: lo expidió la Secretaría de Relaciones Exteriores. Cada papel de la cadena es real. Lo que es falso es el hecho que el primero declara.
Por eso ninguna revisión documental lo detecta. Un agente migratorio que examina el pasaporte encuentra un documento válido, emitido por autoridad competente, con sello y con folio. El fraude ocurrió tres pasos antes, en una computadora de una oficialía.
La auditoría del Registro Civil de Chiapas lo describió sin ambigüedad: no se trata de documentos apócrifos impresos en la calle, sino de registros introducidos directamente a la plataforma oficial.
La única defensa posible era la trazabilidad: poder ver cuándo nació la identidad, no cuándo nació la persona. Ese dato se eliminó de la constancia de CURP en octubre de 2021.
Cuando el papel falso sale de la impresora del Estado, el problema deja de ser policiaco y se vuelve de arquitectura.
Toda la investigación cabe en un solo mapa, y ese mapa se puede leer de tres maneras. Quién interviene y de quién depende. Por dónde pasa el documento y por dónde pasa la persona. Y cuánto del expediente está probado frente a cuánto sigue abierto. Cada nodo indica su nivel de prueba y su fuente.
El organigrama muestra la dependencia institucional real. Se lee de izquierda a derecha: arriba las instituciones federales y estatales, abajo los nodos concretos donde esta investigación tiene un documento o una pregunta. Los nodos en rojo son hipótesis, no hallazgos, y están puestos ahí a propósito para que se vea exactamente dónde termina lo probado.
El mapa de rutas usa geometría real de los treinta y dos estados. Están pintados los que tienen expediente documentado. Las líneas continuas trazan el corredor Tapachula-Cancún-Mexicali descrito por la Oficina de Control de Activos Extranjeros; las punteadas, las trayectorias documentales entre el estado que emitió el acta y el punto donde fue detectada.
El árbol proporcional es el más incómodo de los tres, y por eso está. Cada bloque es un nivel de prueba y su tamaño es proporcional al número de afirmaciones que esta investigación tiene en ese nivel. Si el bloque rojo fuera el más grande, tendrías derecho a desconfiar de todo lo demás.
Un mapa que solo muestra lo que conviene no es un mapa. Es un alegato.
Cuando el Tesoro de Estados Unidos sancionó a esta red, publicó el número de pasaporte de su líder y su fecha de vencimiento. Todo el mundo leyó la lista. Nadie hizo la única cuenta que importaba: si sabes cuándo vence, sabes cuándo lo dieron.
La cuenta es de secundaria. Lo interesante es lo que aparece cuando la haces.
Lo que está publicado. En la lista de sanciones del 30 de octubre de 2025 aparece el pasaporte mexicano N14909118, con vencimiento el 16 de julio de 2034. También aparece que su titular nació en Nueva Delhi, y su CURP, cuyas posiciones 12 y 13 dicen NE: nacido en el extranjero.
Lo que ya sabemos. Un pasaporte mexicano ordinario para persona adulta tiene una vigencia máxima de diez años. No es un dato reservado: está en el reglamento.
La resta. 2034 menos 10. El pasaporte se emitió, con toda probabilidad, el 16 de julio de 2024.
Para tres cosas, y ninguna estaba a la vista antes de hacer la cuenta.
Uno. Coloca el hecho en el tiempo. El Estado mexicano entregó un pasaporte a esta persona en julio de 2024. No en 2015, no en una administración remota. Hace dos años.
Dos. Lo coloca después del candado. El acuerdo que eliminó la fecha de inscripción de la constancia de CURP se publicó el 18 de octubre de 2021. Cuando se emitió este pasaporte habían pasado casi treinta y tres meses desde que dejó de ser posible ver, en un documento ordinario, cuándo se había creado una identidad.
Tres. Lo coloca antes de la sanción. Quince meses después de recibir ese pasaporte, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos bloqueó a su titular como líder de una organización de tráfico de personas con apoyo del Cártel de Sinaloa.
Entre el pasaporte y la sanción pasaron quince meses. Entre el candado y el pasaporte, casi tres años.
Esa secuencia es el esqueleto de toda la investigación. Un documento mexicano auténtico, emitido en fecha reciente, en manos de alguien que el gobierno de Estados Unidos describe como cabeza de una red criminal. Y emitido en un periodo en el que el propio sistema mexicano ya no mostraba cuándo había nacido esa identidad.
No prueba que el pasaporte se haya obtenido de forma irregular. Una persona nacida en el extranjero puede ser mexicana por naturalización o por padres mexicanos, y tener derecho pleno a ese documento. La clave NE no es una irregularidad: es un dato del sistema.
Tampoco prueba la fecha exacta. Si el pasaporte se hubiera expedido con vigencia de seis o tres años, la emisión sería posterior. Diez años es el escenario más probable para una persona adulta, y por eso se toma como estimación.
Lo que sí hace es señalar el documento exacto que hay que pedir: el expediente de expedición del pasaporte N14909118. Ahí están la fecha real, el acta de nacimiento o la carta de naturalización que lo sustentó, la oficina que lo procesó y la persona servidora pública que lo autorizó.
Una resta de secundaria convirtió una lista de sanciones en una solicitud concreta.
Seis pasos. Ninguno requiere falsificar nada. Avanza por la ruta.
Toca cada tarjeta para abrirla. Cada una indica su fuente.
Chiapas, Oaxaca, Veracruz y una embajada en Manila. No es un caso aislado: es un procedimiento repetido, con funcionarios ya procesados y una alerta nacional emitida en octubre de 2025.
El común denominador no es el estado. Es el área de Sistemas.
En los dos expedientes con personas procesadas, el acceso no vino de la ventanilla ni del oficial que firma. Vino de quien administra la plataforma. Esa es la puerta que ninguna auditoría de papel encuentra, porque no deja papel.
Este detalle no es color. Es la llave jurisdiccional del capítulo 13.
Los precios documentados van de 1,500 a 4,390 dólares, según urgencia y contacto. Un migrante cubano declaró haber pagado 4,000 dólares en Tapachula y haber pasado de extranjero a mexicano en un mes. En Estados Unidos se ofreció un paquete de acta, CURP y licencia por 4,390.
Aquí está lo que casi nadie ve. El precio no se cotiza en pesos. Se cotiza en dólares. Y el tráfico de personas es delito precedente de lavado bajo la ley estadounidense. Cualquier pago en dólares que haya tocado banca corresponsal de Estados Unidos abre jurisdicción federal, sin necesidad de condena previa en México.
La moneda del negocio es la que abre la puerta de la corte que puede perseguirlo.
No es hipótesis. Entre agosto de 2025 y mayo de 2026, la Fiscalía General de la República judicializó en Quintana Roo cuatro casos de personas que intentaron obtener un pasaporte mexicano con documentos apócrifos. Tres terminaron en sentencia. Las denuncias las presentó la propia SRE.
La serie prueba cuatro cosas. Que existe el intento de convertir documentación civil o de naturalización apócrifa en pasaporte. Que la Oficina de Pasaportes de Quintana Roo es el punto donde se detecta. Que hay víctimas de usurpación de identidad, personas mexicanas reales cuyos datos fueron usados. Y que la competencia federal ya se ejerció.
Lo que la serie no revela todavía: si los controles impidieron todos los casos, o si otros documentos alcanzaron a emitirse. La Fiscalía solo publica los intentos detectados.
Cuatro causas en la misma entidad, en diez meses, no son coincidencia. Son una serie.
Esta es la disciplina que sostiene todo el trabajo. La cadena que va de un acta de nacimiento a una operación política tiene seis eslabones, y cada uno se prueba por separado. Aquí está exactamente dónde termina lo documentado y dónde empieza lo abierto.
Los cuatro primeros eslabones tienen casos judicializados, documentos oficiales o huellas auditables. El quinto tiene un expediente concreto abierto por el propio INE. El sexto no tiene prueba y esta investigación no lo afirma.
Esa separación no debilita el trabajo. Es lo que permite que cada eslabón probado resista cualquier desmentido, y que el eslabón no probado siga siendo una pregunta legítima con documento exigible en vez de una acusación que se cae sola.
El voto individual es secreto. Por eso lo que se persigue no es el sentido del sufragio, sino la operación: instrucciones, promotores, domicilios, testigos, transporte, secciones.
Esta es la pregunta correcta y merece una respuesta honesta. Con la evidencia disponible se puede demostrar que existe un aparato: un método repetido, con precio, con operadores adentro, en varios estados y en operación desde 2013. Lo que no se puede demostrar es cuántas identidades ha producido. Este capítulo explica exactamente por qué.
Todos los casos documentados en esta investigación se detectaron aguas abajo: en la ventanilla de pasaportes, en un consulado, en el refugio. Ninguno se detectó en el Registro Civil, que es donde el acta se crea.
Un sistema que solo se audita a sí mismo al final no puede saber cuánto produjo al principio.
Esa es la respuesta corta. El número de casos conocidos no mide la producción del aparato. Mide la tasa de error de su último filtro. Un acta bien capturada, con folio válido y CURP certificada, no genera alerta en ningún punto posterior de la cadena. Por diseño, lo único que se detecta es lo que se hizo mal.
Esta herramienta no estima nada. Es una multiplicación transparente que tú controlas, para ilustrar por qué el número de casos judicializados no dice nada sobre el tamaño del fenómeno. Los valores por defecto son deliberadamente conservadores.
Cuatro cosas, y ninguna requiere una cifra.
Que hay método. El mismo procedimiento aparece en Chiapas, Oaxaca, Veracruz y en una embajada en Asia. En los dos expedientes con personas procesadas, el acceso vino del mismo lugar: el área de Sistemas.
Que hay mercado. Un producto con rango de precio, cotizado en dólares, con intermediarios y con tiempos de entrega. Eso no describe un favor aislado. Describe una operación comercial.
Que hay duración. Trece años, según lo asentado ante el Consejo Nacional de Funcionarios del Registro Civil en octubre de 2025. Ningún negocio criminal sobrevive trece años vendiendo cuatro documentos.
Que hay diseño para la impunidad. El borrado periódico de bitácoras en Oaxaca no protege un caso. Protege una serie.
No hace falta el número para probar que el aparato existe. Hace falta el número para saber qué tan grande es. Y ese número solo lo tiene el Estado.
Por eso lo que se pide no es una opinión ni una investigación. Son tres conteos que ya deberían existir: registros extemporáneos de personas adultas desde 2021 por entidad y municipio, cartas de naturalización por oficina, y altas al padrón electoral con acta asentada de forma extemporánea. Si el Estado no puede producir esos tres conteos, esa incapacidad es, por sí sola, la magnitud del problema.
Hasta aquí, un problema mexicano. Este capítulo explica por qué también es un problema estadounidense, y lo hace con la cifra que el propio Departamento de Estado publica cada año.
La pregunta correcta no es cuánta gente cruza. Es qué le pasa a una persona cuando cambia de nacionalidad en el papel.
Cada año, el Departamento de Estado publica la tasa ajustada de rechazo de visas de turista y negocios, por nacionalidad. Es un dato público, oficial y no interpretable. Esta es la del año fiscal 2025.
Una persona cubana que solicita una visa estadounidense enfrenta un rechazo del 70.86%. Somalí, 83.52%. Nepalí, 69.47%. Nigeriana, 57%. Haitiana, 50.26%. Iraquí, 39.86%.
La misma persona, con un acta de nacimiento mexicana, solicita como mexicana. Rechazo: 21.36%.
Cuatro mil dólares no compran un documento. Compran bajar cincuenta puntos de probabilidad de rechazo.
Y el consulado no está fallando. El consulado está haciendo exactamente lo que debe: evaluar a un solicitante mexicano conforme al perfil de riesgo de México. El problema es que el solicitante no es mexicano, y el único documento que lo diría fue emitido por el Estado mexicano.
La visa de turista es apenas una. Hay tres más que ninguna otra nacionalidad del mundo tiene, o que casi ninguna tiene.
Hasta aquí, un problema mexicano. Este capítulo explica por qué también es un problema estadounidense, y lo hace con la cifra que el propio Departamento de Estado publica cada año.
La pregunta correcta no es cuánta gente cruza. Es qué le pasa a una persona cuando cambia de nacionalidad en el papel.
Cada año, el Departamento de Estado publica la tasa ajustada de rechazo de visas de turista y negocios, por nacionalidad. Es un dato público, oficial y no interpretable. Esta es la del año fiscal 2025.
Una persona cubana que solicita una visa estadounidense enfrenta un rechazo del 70.86%. Somalí, 83.52%. Nepalí, 69.47%. Nigeriana, 57%. Haitiana, 50.26%. Iraquí, 39.86%.
La misma persona, con un acta de nacimiento mexicana, solicita como mexicana. Rechazo: 21.36%.
Cuatro mil dólares no compran un documento. Compran bajar cincuenta puntos de probabilidad de rechazo.
Y el consulado no está fallando. Está haciendo exactamente lo que debe: evaluar a un solicitante mexicano conforme al perfil de riesgo de México. El problema es que el solicitante no es mexicano, y el único documento que lo diría fue emitido por el Estado mexicano.
La visa de turista es apenas una. Hay tres más que ninguna otra nacionalidad del mundo tiene, o que casi ninguna tiene.
Entre 2024 y 2025, los encuentros en la frontera suroeste de Estados Unidos cayeron 79%.
Casi todo el mundo lee esa caída como el fin del problema. Esta investigación la lee al revés.
Cuando la ruta ilegal se cierra, el valor de la ruta legal se dispara. Un acta de nacimiento mexicana no sirve para cruzar ilegalmente. Sirve para dejar de tener que hacerlo. Convierte a una persona que iba a caminar por el desierto en una persona que se forma en un consulado, con cita, con pasaporte y con expediente limpio.
La frontera no se cerró para todos. Se cerró para quienes no pudieron pagar la otra puerta.
En el año fiscal 2024, aproximadamente 493 mil personas detectadas en la frontera suroeste no eran mexicanas, ni centroamericanas del triángulo norte, ni de los cuatro países del programa de parole. Un tercio del total venía de otras partes del mundo. Ese universo es exactamente el mercado natural de un documento que convierte a cualquiera en mexicano.
Ninguna de las capas de filtrado estadounidense está diseñada para detectar esto. La verificación biométrica compara a la persona consigo misma, no con su origen real. La entrevista consular evalúa arraigo en México, y el solicitante presenta arraigo en México. La revisión documental examina un pasaporte auténtico. El fallo ocurre antes de que Estados Unidos vea a la persona.
Ese es el producto. Eso es lo que cuesta cuatro mil dólares.
El cruce que falta es sencillo y solo lo puede hacer Estados Unidos: tomar los pasaportes mexicanos presentados en solicitudes de visa y confrontar sus actas de nacimiento contra los registros civiles estatales de origen, empezando por las oficialías ya señaladas en Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Esa consulta cabe en una tarde.
A la izquierda, cuánto pesa cada nacionalidad en los eventos de situación migratoria irregular registrados por la autoridad mexicana. A la derecha, qué tasa de rechazo de visa enfrenta esa misma nacionalidad ante Estados Unidos. La línea negra marca dónde está México.
Este cruce lo hace esta investigación. Toma dos conjuntos publicados por dos gobiernos distintos y los pone lado a lado. Ninguna autoridad afirma que exista relación entre ambos. Lo que el cruce muestra es un mapa de incentivo.
Senegal, con 73.96% de rechazo, creció 1,990% en eventos registrados en México entre 2022 y 2023. Cuba, con 70.86%, es donde se documentó el pago de cuatro mil dólares en Tapachula. Haití, con 50.26%, creció 901% en el mismo periodo.
El tránsito por México no es solo geografía. Para la mayoría de estas nacionalidades es la única ruta que existe.
Hay dos excepciones que vale la pena señalar. China, con 20.21%, e India, con 22.04%, tienen tasas de rechazo similares o menores que México. Y aun así son la primera y la segunda nacionalidad asiática en el tránsito irregular mexicano, con crecimientos de 198% y 102% en un solo trimestre. Para ellas, el incentivo del acta no es la visa de turista: es el resto del paquete.
La autoridad migratoria mexicana ya no registra un puñado de nacionalidades. Registra el mundo entero.
En el primer trimestre de 2024 se contabilizaron 132 nacionalidades distintas entre los eventos de personas en situación migratoria irregular en México. Seis países más que a finales de 2023, en un solo trimestre.
Un documento que convierte a cualquier persona en mexicana no tiene un mercado de una nacionalidad ni de diez. Tiene un mercado de ciento treinta y dos.
Sobre Irán: no aparece en los desgloses publicados por la autoridad migratoria mexicana entre las principales nacionalidades asiáticas del tránsito irregular. Lo que sí está documentado en esa dirección es un caso: un ciudadano iraquí registrado como nacido en el municipio de Tzimol, Chiapas, hecho que originó la denuncia penal del 12 de enero de 2026.
La red de venta de actas opera desde 2013, según lo asentado ante el Consejo Nacional de Funcionarios del Registro Civil. Pero la curva de naturalizaciones no se comportó igual durante todo ese periodo. El máximo de la serie completa ocurre en 2024.
Serie oficial de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Toca cualquier punto para ver su cifra y su origen. Los puntos rellenos son cifras anuales verificadas; los huecos, promedios de periodo.
La forma más limpia de leer la serie es partirla en tres bloques y comparar promedios anuales.
Antes de 2020, el promedio anual fue de 3,126 cartas. Entre 2020 y 2022, de 1,285. Y en el bienio 2023-2024, de 5,710: más del cuádruple del trienio anterior y un 82.6% por encima del promedio histórico previo.
La red nació bajo un gobierno. Su mayor crecimiento documentado ocurre bajo otro.
Los hechos, en orden y con fecha. La venta ilegal de actas opera desde 2013, durante la administración federal anterior a 2018. El candado de trazabilidad de la CURP se eliminó por acuerdo publicado el 18 de octubre de 2021. El flujo migratorio irregular se multiplicó por cinco entre 2019 y 2024. Las solicitudes de naturalización crecieron más de 560% entre 2020 y 2024. Y la serie de cartas expedidas alcanzó su máximo histórico en 2024, el último año del sexenio 2018-2024.
Y hay que decirlo con la misma precisión con que se dice todo lo demás. Un excedente estadístico no es fraude. Una naturalización es un acto legal y legítimo, y la inmensa mayoría de las 6,125 personas que recibieron su carta en 2024 son mexicanas por derecho propio. Lo que un salto de esta magnitud amerita no es una acusación: es una auditoría.
Lo que sí se afirma es responsabilidad institucional. El acuerdo que eliminó el candado se firmó y se publicó bajo esta administración. El máximo histórico ocurrió bajo esta administración. Y los tres conteos que permitirían medir el daño siguen sin publicarse bajo esta administración.
No hace falta probar intención para exigir cuentas.
Las visas otorgadas a personas de nacionalidad mexicana crecieron 63.7% entre 2019 y 2024. Y de las visas emitidas a mexicanos en 2024, 1,911,752 correspondieron a la clase combinada B-1, B-2 y Tarjeta de Cruce Fronterizo.
Casi ocho de cada diez visas otorgadas a personas mexicanas en 2024 pertenecen a la categoría que se abre con un pasaporte mexicano y una entrevista consular. Esa es exactamente la puerta que describe el capítulo 06·E.
Las tres curvas, naturalización mexicana, tránsito irregular y acceso consular estadounidense, se aceleran en la misma ventana de tiempo.
Existe una denuncia formal del gobierno estadounidense sobre voto de personas no ciudadanas. Tiene firma, fecha y consecuencias legales en curso. Este capítulo la documenta completa, y documenta también lo que las auditorías encontraron cuando fueron a revisar.
Eso es la denuncia. Una orden ejecutiva, cartas a los cincuenta estados con plazo de cinco días y amenaza de responsabilidad penal, treinta estados demandados y una ley en el Congreso. Nada de eso es rumor: es acto de autoridad con fecha.
Ahora lo que pasó cuando se fue a revisar.
Utah revisó su padrón completo y reportó cero casos. Luisiana revisó cuatro décadas y encontró 79 posibles casos sobre unos 74 millones de boletas. El Departamento de Justicia lleva once casos perdidos en tribunales de distrito y su primera apelación.
La denuncia es real. Lo que hasta hoy no ha sido acreditado es el esquema organizado.
Hay una conexión real entre este expediente mexicano y esa discusión estadounidense. No es la que se repite en redes. Es más técnica, y por eso importa.
La orden ejecutiva de marzo de 2025 apoya toda la verificación de ciudadanía en el programa SAVE y en otras bases del Departamento de Seguridad Nacional. Ese sistema hace exactamente una cosa: compara a una persona contra el registro migratorio estadounidense. Verifica si entró, con qué documento, en qué estatus.
Ahora piensa en el caso que documenta esta investigación. Una persona extranjera obtiene un acta de nacimiento mexicana auténtica. Con ella obtiene CURP y pasaporte legítimos. Con ese pasaporte solicita visa, entra por un puerto de entrada y queda registrada correctamente en el sistema migratorio estadounidense.
Su expediente en Estados Unidos es impecable. Porque la falsedad no ocurrió ahí.
SAVE no puede detectarlo. No porque falle, sino porque verifica contra registros estadounidenses, no contra registros civiles extranjeros. Una identidad falsificada en el origen entra al sistema como verdadera y se mantiene consistente en cada consulta posterior.
Esa es la vulnerabilidad concreta: la herramienta central de verificación de ciudadanía tiene un punto ciego en el extranjero, y ese punto ciego es exactamente donde opera la red descrita en los capítulos anteriores.
Cerrarlo no requiere una ley nueva ni una teoría. Requiere una consulta: cotejar los pasaportes mexicanos presentados en solicitudes de visa contra los registros civiles estatales de origen, empezando por las oficialías ya señaladas en Chiapas, Oaxaca y Veracruz.
Ocho estados. Cinco con casos judicializados, tres como nodos institucionales. Toca cualquiera para ver sus expedientes con fecha y autoridad emisora. La intensidad del color indica el número de casos que llegaron a un juez.
Quintana Roo concentra cuatro causas federales, la denuncia interna de la SRE, la designación del Tesoro de Estados Unidos y los cinco trámites del módulo INE 230451. Es el único punto donde convergen las cuatro instituciones.
Chiapas y Oaxaca son donde nace el documento. En los dos, el acceso comprometido estaba en el área de Sistemas del Registro Civil. En Oaxaca, además, el borrado periódico de bitácoras.
Veracruz y Yucatán son puntos de detección: un folio que no existía en la oficialía de origen, y un acta apócrifa presentada ante la agencia de refugiados.
Zacatecas, Ciudad de México y Baja California no tienen casos judicializados, pero explican el sistema: la alerta nacional del CONAFREC, el acuerdo del Diario Oficial que eliminó el candado, y el extremo norte del corredor descrito por OFAC.
Cinco estados con expediente. Uno solo con las cuatro instituciones encima.
Y una lectura que el mapa hace evidente: los casos se detectan en el sureste y en la península, es decir en la ruta de entrada y en la ventanilla de pasaportes. Ninguno se detectó en el norte, ni en la salida. El sistema mira dónde entra la gente, no dónde sale el documento.
Aquí no se dice que falte el número. Aquí se construye. Cinco capas, cada una con su supuesto explícito y ajustable, y tres denominadores oficiales que permiten medir el resultado contra la realidad: los eventos migratorios de 2024, los pasaportes que expidió la SRE y las visas que Estados Unidos otorgó a personas mexicanas.
Los tres denominadores son cifras oficiales publicadas. Lo único que tú controlas son las tasas de conversión, que es exactamente lo que ninguna autoridad ha medido.
Con los valores por defecto, deliberadamente conservadores, la operación produciría alrededor de 1,400 identidades y 830 pasaportes al año.
Eso es el 0.016% de los pasaportes que México expidió en 2024.
Ahí está el hallazgo, y no necesita ninguna cifra oculta. Una operación de este tamaño es estadísticamente invisible por construcción. Está dos órdenes de magnitud por debajo del ruido de cualquier serie oficial. Ninguna auditoría agregada la vería nunca, por buena que fuera.
Y sin embargo, con esos mismos supuestos mínimos, el cambio de nacionalidad produce alrededor de 200 aprobaciones de visa al año que con el pasaporte de origen no habrían ocurrido. Sube la conversión a 2% y son más de ochocientas. Sube al 5% y pasan de dos mil.
Por eso el problema no se detecta con estadística, sino con cotejo documental caso por caso. Y por eso el la denuncia formal pide conteos y no opiniones.
Lo invisible en el agregado es trivial en el expediente individual.
Tres consultas convierten cada capa de este embudo en una cifra dura, y las tres son técnicamente triviales para quien tiene la base.
Capa uno y dos. Registros de nacimiento extemporáneos de personas adultas desde 2021, por entidad, municipio y año. Lo tiene el registro nacional de población. Convierte la tasa de conversión en un número.
Capa tres. Pasaportes expedidos sobre actas asentadas de forma extemporánea después de 2021. Lo tiene la Secretaría de Relaciones Exteriores cruzando dos campos que ya están en su propio sistema.
Capa cuatro y cinco. Pasaportes mexicanos presentados en solicitudes de visa cuyas actas de nacimiento no aparecen en el registro civil estatal de origen. Lo tiene el Departamento de Estado, y es una consulta contra los registros de Chiapas, Oaxaca y Veracruz.
Ninguna de las tres requiere una ley nueva, una orden judicial ni una teoría. Requieren que alguien las corra.
Aquí está el punto donde la hipótesis electoral deja de ser hipótesis y se vuelve una consulta concreta. No hace falta inventar nada: el dato ya existe, lo generó el propio Instituto Nacional Electoral, y nadie lo ha pedido desagregado.
La Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero no es un padrón indiferenciado. La ley obliga a integrarla con campos específicos, y esos campos son exactamente los que discriminan.
Léelo junto. El Instituto dio de baja cerca de cuarenta mil registros por irregularidades en el proceso 2023-2024. Para justificar la depuración invocó un precedente propio: un episodio de inscripción masiva a la lista del extranjero originado en Chiapas.
Chiapas es donde tres funcionarios del área de Sistemas del Registro Civil fueron denunciados en enero de 2026.
Esta investigación no afirma que las dos cosas estén conectadas. Afirma algo más útil: que la conexión se puede verificar con una sola solicitud, y que nadie la ha presentado.
Un solo escrito al Instituto Nacional Electoral, dirigido a la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores y a la Comisión del Voto de las y los Mexicanos Residentes en el Extranjero, pidiendo cuatro desgloses del mismo universo ya procesado:
Uno. Número de registros dados de baja de la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero durante el proceso 2023-2024, por causal de baja.
Dos. Ese mismo total desglosado por país de residencia y por entidad federativa de referencia.
Tres. De ese total, cuántos correspondían a credenciales expedidas desde el extranjero y cuántas a credenciales expedidas en territorio nacional.
Cuatro. Versión pública del expediente del antecedente de inscripción masiva en Chiapas invocado por el propio Instituto, con año, número de registros involucrados, causal y resolución.
Cuatro preguntas sobre un dato que el Instituto ya calculó.
Si el desglose muestra que las bajas se concentran en una entidad de referencia, o que provienen de credenciales tramitadas desde el extranjero en proporciones anómalas, la hipótesis del capítulo 11 deja de ser nivel D. Y si el desglose muestra que están repartidas de forma normal, esta investigación lo publicará con la misma prominencia y cerrará la línea.
Ese es el compromiso, y funciona en los dos sentidos. Una veta sirve para probar o para descartar. Lo que no sirve es dejarla sin abrir.
Arrastra los nodos. Toca uno para leer su ficha y su fuente. Filtra por tipo.
Todo lo anterior explica cómo funciona el sistema visto desde fuera. Este capítulo lo muestra por dentro. El 23 de octubre de 2025, personal de la propia Secretaría de Relaciones Exteriores presentó una denuncia ante su Comité de Ética y su Órgano Interno de Control, con veinte capturas de conversaciones sostenidas alrededor de la Oficina de Pasaportes de Quintana Roo. De ellas se reconstruyeron nueve testimonios.
Léelos en orden. Cada uno agrega una pieza, y juntos describen una sola operación.
Primero, alguien de fuera consigue las citas. Después aparece un depósito sin concepto. Luego la secuencia completa de un hombre que ya tiene su carta de naturalización y recibe instrucciones para no mencionar el apoyo. Enseguida el acceso a expedientes ajenos, incluido el de una menor. Después el conocimiento fino de cómo se asienta un acta tarde. Luego una petición de sello que sí fue rechazada. Después una consulta a una base restringida. Y al final, la agenda de citas manejada en privado desde la oficina de enlace.
Nueve conversaciones. Una sola puerta.
En las capturas, junto a la ventana de mensajería, aparecen accesos y pestañas rotuladas con los nombres de los sistemas de identidad de la Secretaría. La conversación ocurría con esas herramientas a la mano.
Y esto es lo que convierte los testimonios en verificables: cada uno de esos sistemas registra quién entra, qué consulta y a qué hora.
Ese es el punto del capítulo. No se trata de creerle a una captura de pantalla. Se trata de que cada testimonio apunta a un registro institucional concreto que existe hoy, en un servidor de la Secretaría, y que puede confirmarlo o desmentirlo.
Nueve testimonios se cierran con nueve consultas de bitácora.
Y dos de ellos ya tienen correlato judicial. El testimonio 03, sobre la carta de naturalización, coincide con la causa federal DPE/3274/2025. El testimonio 05, sobre el registro asentado tarde, coincide con las causas DPE/3309/2025 y DPE/2257/2026. Las tres se abrieron en la misma oficina.
La CURP tiene 18 caracteres y cada uno significa algo. Las posiciones 12 y 13 dicen dónde nació la persona. Cuando dicen NE, significa nacido en el extranjero.
Se carga por defecto la CURP publicada por OFAC en la ficha del líder de la red de Cancún. Puedes borrarla y escribir cualquier otra.
Tres instituciones distintas encendieron la luz roja en octubre de 2025. Ninguna se enteró de las otras dos.
En la XLV Reunión Plenaria del Consejo Nacional de Funcionarios del Registro Civil se alerta a los registros civiles de todo el país sobre una gran red de venta ilegal de actas a personas extranjeras, en operación desde 2013.
Una denuncia anónima llega al Comité de Ética y al Órgano Interno de Control de la SRE. Describe gestorías irregulares de pasaportes y naturalizaciones para personas extranjeras en oficinas de Quintana Roo.
OFAC designa a una red de tráfico de personas con base en Cancún y publica el pasaporte y la CURP mexicanos de su líder, junto con 16 empresas bloqueadas y apoyo descrito del Cártel de Sinaloa.
El 12 de enero de 2026, el Registro Civil de Chiapas denuncia a tres funcionarios de Tzimol. El 21 de enero, Manila detecta un acta apócrifa de Oaxaca. En febrero, Oaxaca vincula a proceso a dos exfuncionarios.
Tres instituciones vieron el mismo hueco en el mismo mes. Nadie puso los tres papeles sobre la misma mesa.
Cada uno de estos hechos es verificable de forma independiente: una minuta de reunión nacional, un acuse interno de la SRE y un comunicado del Departamento del Tesoro. Ninguna relación causal entre ellos ha sido establecida por autoridad competente y no se afirma aquí. Lo que se afirma es que el sistema mexicano generó tres señales de alarma en treinta días y no las conectó.
Dos listas distintas. La primera reúne acciones firmadas de autoridad: designaciones del Tesoro de EE.UU. y procesos penales en México. La segunda es una denuncia interna todavía sin resolver.
La distinción importa y esta página la sostiene: una lista son acciones de autoridad con firma y fecha; la otra es un señalamiento sin resolver. Publicar la segunda sin la advertencia sería injusto. No publicarla sería dejar que la denuncia muera en un cajón, que es exactamente lo que el propio escrito describe que pasó en 2023.
Hasta aquí, la Oficina de Pasaportes de Quintana Roo aparece por lo que ocurre adentro: cuatro causas federales, nueve testimonios internos, cinco trámites bajo análisis del INE. Este capítulo mira el edificio. Y ahí también hay algo que no cuadra.
La historia se cuenta sola con los comunicados oficiales, puestos uno detrás de otro.
Uno. La sede anunciada nunca abrió. En octubre de 2021 se anunció Marina Puerto Cancún: 1,722 metros cuadrados, doce estaciones biométricas, apertura en enero de 2022 y veinte millones de pesos de inversión privada. Esa oficina no existe.
Dos. La que abrió es la mitad y costó más. En febrero de 2023, trece meses tarde, se inauguró en Kukulcán Plaza: 835 metros cuadrados, menos de la mitad de lo anunciado, con veintidós millones de inversión reportada. Dos millones más por la mitad de espacio.
Tres. Cinco semanas después, vendieron el inmueble. El 31 de marzo de 2023 la empresa propietaria anunció la venta de todo el centro comercial por 850 millones de pesos, con pagos completados en diciembre de 2023 y septiembre de 2024. La identidad del comprador no aparece en los comunicados públicos revisados.
Una oficina federal se instala. Cinco semanas después, el edificio cambia de dueño.
Nada de esto es, por sí mismo, una irregularidad. Un proyecto puede cancelarse por causas legítimas y un inmueble puede venderse cuando su dueño quiera.
Está aquí por tres razones. Porque es la misma oficina de todo lo anterior. Porque es dinero público arrendado, y eso se audita. Y porque el expediente que lo aclararía está en el mismo archivo que los otros documentos que esta investigación solicita.
Lo que se pide es concreto: estudios de mercado, propuestas, dictamen, contrato, anexos, mejoras, pagos, la cancelación del primer proyecto, las penalizaciones si las hubo y la cesión del arrendamiento tras la venta.
Esta línea es independiente del resto. No conecta con documentos apócrifos ni con el padrón electoral. Se publica porque toca la misma puerta y porque el arrendamiento federal tiene que poder revisarse.
Empecemos por lo que es falso, para no repetirlo.
Circuló la afirmación de que el INE habría entregado millones de credenciales a personas migrantes con fines electorales. Es falsa. La Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores reportó 5,663 credenciales tramitadas para personas extranjeras naturalizadas mexicanas entre el 1 de enero de 2023 y el 18 de junio de 2024. Cinco mil seiscientas sesenta y tres, no cinco millones. Cualquier cifra distinta es manipulación.
Ahora la parte que nadie ha revisado.
El INE explica que el padrón es confiable porque cada persona acude físicamente y presenta documentos oficiales: acta de nacimiento, comprobante de domicilio e identificación con fotografía, conforme al artículo 135 de la LGIPE.
El acta de nacimiento es exactamente el documento que el Registro Civil admite que se está fabricando dentro de su propio sistema, con folio y CURP certificada.
El INE puede contar a los naturalizados. A los del acta fabricada no puede verlos.
La razón es estructural, no política. Quien tramita con carta de naturalización queda registrado como mexicano por naturalización: es una categoría distinguible y por eso el INE pudo dar la cifra de 5,663. Quien tramita con un acta capturada en la plataforma oficial queda registrado como mexicano por nacimiento. En la base de datos es idéntico a cualquier otra persona nacida en México.
Esto no es una acusación contra el INE. Es una falla de arquitectura entre dos instituciones: una valida identidad con el documento que la otra reconoce que está siendo comprometido.
Y hasta hace poco eso era todo: una pregunta sin expediente. Ya no.
Es el primer puente institucional entre esta investigación y el padrón electoral.
El segundo informe trimestral de 2024 de la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores colocó cinco trámites de un módulo específico de Quintana Roo dentro de su tabla de trámites en análisis por protocolo de irregularidades o uso indebido de información contenida en el padrón electoral.
Hay que decir con precisión lo que ese informe no dice. No identifica a las personas. No dice que fueran extranjeras. No señala qué documento presentaron. No declara que las irregularidades quedaran confirmadas. No menciona partido alguno.
Lo que sí hace es convertir una pregunta abstracta en cinco expedientes con folio institucional, en la misma entidad donde la Fiscalía judicializó cuatro casos de documentos apócrifos para pasaporte, y en el mismo periodo. Eso ya se puede solicitar. Eso ya se puede cruzar.
Y no se puede estimar la magnitud del fenómeno completo, porque nadie ha publicado el dato agregado que la revelaría.
Ninguna de las tres es información reservada. Ninguna de las tres se ha publicado. Esta investigación las solicita formalmente en el la denuncia formal.
Hasta que esas tres cifras existan, cualquier afirmación sobre magnitud, intención o efecto electoral es especulación. Esta investigación no la hace. Hace la pregunta y exige el documento.
No hacen falta leyes nuevas. Hacen falta expedientes. Toca cada tarjeta.
Publicar sin esta tabla sería pedirte que confíes. Con ella puedes verificar afirmación por afirmación, y discutir con esta investigación en sus propios términos.
A · fuente oficial o registro autenticado.
B · original contemporáneo con procedencia verificable.
C · copia, testimonio o indicio que requiere autenticación.
D · hipótesis o inferencia todavía no documentada.
Estas son las preguntas enviadas antes de publicar. Ninguna asume culpabilidad. Se publican íntegras para que cualquiera pueda verificar que se preguntó, qué se preguntó y qué se respondió. Toda respuesta que llegue se publicará completa y sin edición.
Cada una fue enviada por separado, con plazo razonable y sin presuponer responsabilidad.
¿Qué recibió de la denuncia, a quién la remitió y qué supervisión ordenó? ¿Qué ocurrió con el proyecto anunciado para Marina Puerto Cancún y quién autorizó la sede de Kukulcán Plaza? Y una pregunta sobre un dato que esta investigación decidió no publicar como hecho: en una lista secundaria alojada por un particular, presentada como padrón de afiliados de un partido, aparece su nombre exacto con fecha de 2013. Ese documento no tiene firma, sello ni certificación de autoridad electoral, y esta página no lo trata como militancia acreditada. ¿Reconoce o desconoce esa afiliación?
¿El contacto guardado con el nombre de la oficina, y el número asociado, eran suyos? ¿Cómo concilia su advertencia pública de abril de 2023 contra el uso de intermediarios con la gestoría que le atribuye la denuncia? ¿Tuvo despacho, gestoría, clientes o relaciones económicas con personas que tramitaban pasaportes o naturalización?
¿Trabajó en la Oficina de Pasaportes de Quintana Roo en 2023, con qué cargo y con qué privilegios de sistema? ¿Reconoce la cuenta visible en las capturas, el entorno de sistemas, las consultas, el depósito referido o la frase sobre no mencionar un apoyo? Esta investigación no ha podido localizar una ficha pública que confirme su adscripción y solicita expresamente su versión.
¿Qué folio recibió en 2023, qué determinó y qué unidad conservó el expediente? ¿Se auditó a las personas y sistemas identificados? Esta investigación conoce además una acusación pública de proveedores formulada en 2024 en un contexto institucional distinto y sin resolución conocida; se le pregunta directamente por su respuesta a ella, y se publicará íntegra.
Al momento de la publicación no se ha recibido respuesta de ninguna de las personas ni instituciones consultadas. Este bloque se actualizará con cada respuesta, con su fecha de recepción y su texto íntegro. Si alguna respuesta acredita un error de esta investigación, la corrección se publicará con la misma prominencia que la afirmación original.
Ninguna de estas barras es una estimación de esta investigación. Todas son datos publicados por el gobierno mexicano.
El flujo migratorio irregular se multiplicó por cinco entre 2019 y 2024. Las solicitudes de naturalización crecieron más de 560% entre 2020 y 2024. En 2024 se expidieron 6,125 cartas de naturalización, casi el doble del promedio anual de todo el periodo 2007–2019.
Y en medio de esa curva, en octubre de 2021, se eliminó por acuerdo el único dato que permitía auditar cuándo nacía una identidad.
El candado no se rompió. Se quitó, y se publicó en el Diario Oficial que se quitaba.
Nada de esto prueba intención. Prueba secuencia. Y la secuencia es suficiente para exigir tres cifras que ninguna autoridad ha publicado.